coser... tejer... hilar...
ésto y mucho más encontrareis en Lanezilandia: el diario de una mujer irremediablemente contagiada con el Síndrome de las Manos Hiperactivas

lunes 23 de noviembre de 2009

Hablemos de igualdad

Hace unos meses a Lanezimán le pasó algo muy curioso. Al salir del trabajo vió una aglomeración de mujeres en la entrada del metro; se acercó y vió que estaban regalando botes de Wipp express, así que estiró su largo brazo por encima de todas aquellas cabelleras cardadas y consiguió un frasco. En cuanto las señoras vieron que quien se llevaba una de las muestras gratuitas era un individuo del género másculino empezaron a protestar: "pero él para qué quiere eso si es un hombre!!" Y él por respeto a sus canas no dijo nada pero estuvo tentado a decirles que los hombres también ensucian su ropa y también necesitan lavarla.
Cuando mi marido me contó su aventura titulada "Lanezimán contra las marujas del metro de Gran Via" me puse a reflexionar en cómo nosotras mismas las mujeres somos las que nos ponemos zancadillas en este tema de la igualdad de género. Que por cierto me parece muy oportuno abordarlo justo ahora que estamos en la Semana por la Igualdad, así pongo mi granito de arena.

Hay estadísticas que señalan que las mujeres ganan menos que los hombres (aunque esten realizando el mismo tipo de trabajo), las mujeres somos una minoría en puestos directivos o como representantes de gobierno. Pero también hay estadisticas que dicen que las mujeres no votamos por otras mujeres para puestos de representación popular; lo cual indica que no confiamos en las capacidades de personas de nuestro género.

Este sistema de creencias es muy dificil de erradicar porque nos han socializado así desde nuestra infancia. Crecimos en un ambiente donde las decisiones importantes las tomaba el padre, nuestra madre siempre nos decia: espera a ver que dice papá. Y es así como las niñas van introyectando que las mujeres necesitan estar bajo la sombra de un hombre, y los niños van tomando conciencia que las mujeres no debemos ser muy de fiar y que ellos están obligados a tomar las riendas por nosotras.

Pero lo más curioso es que puesto que las mujeres somos las que pasamos la mayor parte del tiempo con los hijos, en nuestras manos tenemos el cambiar las cosas. No soy una feminista empedernida y reconozco que físicamente hay cosas que no podemos hacer igual que los hombres, pero creo que mental e intelectualmente no hay límites. Las mujeres podemos llegar tan lejos como queramos, solo es cuestión de confianza. Pero hoy no quiero hablaros de nuestros derechos como mujeres, sino del derecho que tienen los hombres a ser iguales a nosotras.

Y yo digo, si los hombres son buenisimos programando el reproductor de DVD´s ¿porqué no van a entender el sencillo funcionamiento de la lavadora? Si lavan y enceran su coche hasta dejarlo como un espejo ¿porqué creemos que no van a ser capaces de lavar el baño, la cocina o el suelo, dejando las baldosas también como un espejito? Ellos pueden, y a veces hasta quieren hacerlo pero nosotras no los dejamos con el pretexto de que no lo hacen tan bien como nosotras, o no los dejamos hacer experimentos en la cocina porque sentimos que es nuestro espacio. ¿será un miedo inconsciente a perder nuestro sitio en la sociedad? Queremos ganar otros espacios pero no perder lo que ya tenemos?

En mi adolescencia tuve unos vecinos que para mí fueron unos pioneros. Tomaron la decisión de que él se quedaría en casa al cuidado de su hijo y las labores del hogar mientras ella salía a trabajar, puesto que ella tenía mejor preparación profesional, un mejor trabajo y como había empezado a trabajar muy joven, iba a alcanzar su jubilación a una edad temprana. Y cuando ella se jubiló, su hijo era ya un adolescente, ella se quedó en casa y hasta entonces empezó a trabajar el marido. Me acuerdo que eran muy criticados por todos por lo inusual de la situación, a él lo tachaban de mandilón, de poco hombre y hasta de mantenido. Pero a mí me parece una situación perfecta y estoy segura que su hijo fue un niño muy feliz por haber tenido siempre a uno de los dos en casa.

Es muy dificil luchar contra nuestras creencias, en el fondo no nos podemos quitar la idea de que la casa y los hijos son principalmente nuestra responsabilidad. Reconozco que muchas veces estoy aquí sentada tejiendo o leyendo mientras mi marido cocina y no acabo de sentirme cómoda; pero luego me pongo a pensar que él lo está disfrutando y no voy a quitarle ese gusto, no?

Hay una anécdota que no se si sea verdad o solo un chiste, que habla de que dos amigas ya entradas en años se encuentran y empiezan a ponerse al dia. Una de ellas pregunta: ¿y qué tal tus hijos? a lo que la otra responde: "Mi hija fenomenal, se casó y le tocó un marido muy majo, le ayuda con los niños, la casa y la cocina; en resumen la trata como a una princesa. En cambio mi hijo el pobrecillo tuvo una mala suerte, se casó con una bruja holgazana dizque liberada, así que a mi nene le toca ayudar en la casa y la cocina."

Pienso que ante todo debemos pararnos a pensar en nuestras motivaciones. Lo que hacemos en casa es por obligación, porque no nos queda de otra porque nos tocó ser mujeres; o lo hacemos porque nos gusta y porque es una forma de demostrar al otro que lo queremos.

Por ejemplo, yo sé que tejo porque me gusta y no por seguir ese anticuado rol femenino de que una buena ama de casa debe saber cocinar, coser y surcir calcetines. Y me gusta tejer y coser para mi marido, y que él se ponga lo que le hago y lo presuma ante todos sus amigos.

Y ésto es algo más de lo que podrá presumir este invierno:No me refiero a los membrillos, sino a la bufanda que le tejí en la tablita azteca. Me encanta porque es reversible y por ser en doble hilo quedó super calientita.

Así es como se vé por ambos lados. Está tejida en punto cruzado de doble vista

jueves 19 de noviembre de 2009

Así va la manta

la semana pasada me habia quedado en la franja blanca y hasta ahora he agregado 4 colores más. Pero no solo ha crecido a lo largo, sino también a lo ancho.

Se me metió en la cabeza que me estaba quedando muy angosta y hasta me había resignado a destejerla y volverla a empezar con más cadenetas, para hacer 6 picos en lugar de los 5 que dice el patrón.

Pero antes quise probar un experimento que afortunadamente me salió muy bien y me ahorré el destejido. Solo comencé a tejer el pico extra a partir de los extremos y no se nota nada el añadido :)

Y para quienes se quedaron con la duda de quién es San Copirrí, y hasta estuvieron tentadas a buscar en el santoral os doy una pista: en inglés se diría St. Copiright

¿qué todavía os pica la curiosidad? pues entonces tendreis que conocer el resto de la historia:

Hace muchos muchos años cuando todavía sufría brotes de acné, estaba yo dizque estudiando en la prepa. Y digo "dizque estudiando" porque me tocó en una generación donde los buenos profesores se contaban con los dedos de una mano, mientras el resto más que por sus méritos académicos estaban ahí por "palanca" o "enchufe". Lo que viendolo bien no fue tan malo porque como no podíamos confiar en lo que ellos nos explicaban, nos forzaba a estudiar más si es que no queriamos terminar repitiendo sus tonterias.
Uno de éstos me daba la clase de Metodologia de Investigación y una dia hablandonos del tema de los derechos de autor (osea el copyright) nos sale con este palabro: el copirrí. Me acuerdo que mi amiga y yo nos miramos una a la otra como preguntando: oiste lo mismo que yo? Pero por si alguien no lo habia escuchado bien, se la pasó toda la clase (y el semestre): que si el copirrí esto, que si el copirrí l´otro.

Es curioso como es de caprichosa nuestra memoria, recuerdo con exactitud su cara, su forma de vestir y de peinarse, hasta el timbre de su voz; pero de lo que no puedo acordarme es de su nombre; ya que a partir de ese día para todos nosotros fue el Profre Copirrí y según me enteré años después, todavía le seguian llamando de la misma forma.

Es que hay cosas que nos marcan de por vida. Una metida de pata en público y luego todos te recuerdan por ese episodio. Eso me puse a pensar esta tarde cuando ví este video:


Claro que primero me reí horrores, y la segunda vez que lo miré me volví a reir, pero después lo que me dió es vergüenza ajena porque pobrecilla hizo el ridículo y arruinó la fiesta y es algo por lo que siempre la recordarán.

miércoles 18 de noviembre de 2009

cardando e hilando que es gerundio

Poco a poquito, muy poco a poquito pero ahí la llevo con la preparación de mi lana. Por más que quiero avanzarle no lo consigo porque siempre tengo otras prioridades.
Y ya sé que la tarde en que me pongo a cardar terminaré toda llena de pelo; así que no siempre me apetece, pues en ocasiones implica hasta el tener que cambiarme de ropa por una a la que no se le peguen tan facil.
Me gusta más hilar, se me hace tan relajante eso de estar haciendo girar el huso y sentir como la lana se desliza entre los dedos. Pero como para hilar antes tengo que tener lana cardada, tengo que andar repartiendo mi tiempo entre estas dos actividades. Y mejor ya ni os cuento lo de lavar y limpiar la lana que esa es la peor parte, y todavía tengo más de la mitad de mi lana sucia.

He aquí unas fotillos del proceso, creo que esta primera ya os la he enseñado muchas veces, la unica diferencia es que en las anteriores el recipiente estaba más lleno de lana sin cardar, y ahora solo me queda ésta:
Mis cepillos de cardar:
Aquí es donde pongo la lana ya cardada
Así de pequeñitos quedan mis rolags, al cardar con mis cepillos para perro:Y por último mi huso con lo que he hilado ultimamente. La lana está aún sin teñir porque no he decidido lo que haré con ella.

Por esta vez me atreví a correr el riesgo de subir las fotos sin firma, a ver si no me las roban jiji. Tal como está la situación ultimamente las precauciones no están de más, pero ando escasa de tiempo y me voy a encomendar a San Copirrí para que proteja mis fotos.

Y por ahora me despido que no puedo quedarme más, pero prometo que en la siguiente entrada os explico lo de mi profe Copirrí, vale?




lunes 16 de noviembre de 2009

Los matriuska-mini-converse

¿os acordais de los mini-converse?
Os cuento que se los ha quedado perroviejo, y como me contó que los quería para regalarlos a un bebé recien nacido, me puse a pensar en que tendría que esperar 8 largos meses hasta estrenarlos. Así que una tarde antes de enviarselos me puse a tejer otros en talla 16 europea (7,5 cm. de plantilla, mientras que la talla 18 son más de 9 cm).
Aunque por lo escasa que andaba de tiempo no podía ponerme a tejer otros a dos agujas que son algo laboriosos, por lo que los hice a ganchillo que se tejen en un plis plas:
Como quería darle una sorpresa, metí los pequeños dentro de los grandes, tal como vienen acomodadas las matriuskas; y esto fue lo que encontró al desenvolver el paquete:

Claro, que ya que se puso a mirarlos bien pudo descubrir a los pequeñines que venian tan bien escondidos:
Por lo que finalmente se encontró con 4 zapatitos en lugar de solo 2. En esta foto se nota la diferencia de tamaño entre ambos pares.
Qué gratificante es dar sorpresas agradables, verdad?

EDITO para hacer una comparación entre los converse a crochet y los de tricot, ahora que los he tejido ambos:

CROCHET:

son más faciles y rápidos de tejer, lo malo es que se sienten más burdos y se notan las líneas de cada vuelta tan características en el crochet.

TRICOT:
el tejido queda más suave al tacto y más bonito. Aunque para tejerlos hay que ser hábil con las agujas de doble punta o el magic loop.

viernes 13 de noviembre de 2009

Mi primer tejido a dos agujas

Hace tiempo que quería hablaros de esta prenda, bueno en realidad no es esta exactamente, pero una muy similar fue lo primero que tejí. Y cuando ví el patrón en la revista: Libro de Oro del Tejido 08, supe que tenía que subirla.No sé si llamarlo blusón o chaleco, pero a finales de los 80´s se usaron mucho, eran super grandes y se ponían encima de todo: de la falda del uniforme, de jeans, con polos, jerseys, etc.

También era en un color azul eléctrico, pero yo lo tejí en punto bobo ya que solo sabía tejer derecho y revés, ni disminuciones, ni aumentos ni nada. Solo hice 2 rectángulos con punto elástico todo alrededor, los uní solo por el resorte en la cintura y unos centimetros en el cuello, quedando así como cuello bote.

Usé unas agujas super gordas porque el chiste era que se notara el tejido muy flojo y se acababa más rápido.

Me acuerdo que tenía montones de errores, porque en esa época no era tan perfeccionista y con tal de estrenarlo ni me ponía a destejer.

Talvez ahora parezca increible pero en esa época todas las chicas del bachi andabamos tejiendonos nuestros propios blusones y aparte de la mochila con los libros cargabamos con la lana y las agujas, y entre clase y clase nos poniamos a tejer. Incluso se formó un taller de tejido, donde nos juntabamos todas en un auditorio a tejer durante 1 hora y con eso nos acreditaban la materia de Actividades Culturales y Deportivas.

Pues este azul fue el primero de varios, no puedo acordarme ahora de los colores de los demás pero seguro que el patrón era el mismo.

Está genial como primer proyecto de tejido, y aunque este patrón no es tan sencillo como mi primer tejido, si te animas a intentarlo en EL RECETARIO está el tutorial

jueves 12 de noviembre de 2009

Avances de la manta y las plantas

No sé si lo sabian, pero Raquel del blog Aguja y Ganchillo está organizando un tejijuntas de mantas; y como yo ya tenía pensado ponerme con una, se me hizo una buena idea unirme al grupo, así me motivo más.

Originalmente había pensado hacer una en dos agujas, con la lana que estoy hilando; pero como no veo para cuando tenga lista la lana suficiente para un proyecto tan grande; me decidí por una manta en zigzag, aprovechando todos los ovillos de lana que tengo empezados.
Y esto es lo que llevo tejido en estos dias, no llevo ni una quinta parte pero ya va agarrando forma.
El diseño lo eligió Laneziman y como él es quien me provee de los ovillos, creo que se merece el derecho de escoger, jaja. El patrón está en mi Recetario, por si alguien se anima a tejerla.

Antes de despedirme quiero agradecer a todas sus comentarios y sus ofrecimientos de mandarme semillitas y productos de nuestra tierra mexicana. Algún dia les tomaré la palabra ;)

Hace tiempo Bigú me dió la alegria de mandarme semillitas y gracias a ella ya he podido volver a disfrutar del cilantro y los chiles. Chiles de su cosecha porque los mios todavía no se han dado, tanto las plantas de tomates verdes y chiles se me han quedado pequeñitos, y puesto que ya empezó el frio, dudo que crezcan más este año. Metí las macetas dentro de casa y si logran sobrevivir el invierno puede que la proxima primavera ya pueda transplantar los brotes y tener unas bellas plantas de chiles y tomates.

Por lo pronto, he aquí algunas fotos de cómo van las plantitas de las semillas de Bigú:

Estos son los brotes del tomate verde y chiles (foto de abajo), la foto es de hace más de un mes y no han crecido nada desde entonces, con el frio las hojas empezaron a ponerse amarillas, así que temo por su vida.

Y por último mi orgullo: tener cilantro es de lo mejor que pudo pasarme este año, pude preparar ceviche y tacos después de más de dos años sin probarlos. Y la planta está fenomenal, actualmente está enorme, frondosa y llena de flores que ya me dijo Bigú que me darán semillas y así nunca se me acabará el cilantro.

También tengo epazote que me regaló una pareja española fanática de todo lo mexicano. Pero aún no sé cómo utilizarlo, puesto que en la comida colimense no se usa; creo que en los platillos del centro del país sí se usa el epazote, no?
Esa misma pareja un dia me trajo tunas, una delicia volver a probarlas. Aquí hay algo similar que se llaman higos chumbos (siempre les digo chungos) pero no saben igual; las chumberas son muy parecidas al nopal, y he estado tentada a prepararlas con huevo (como los nopalitos, mmm) pero me ha detenido la prudencia, lo más seguro es que no sean comestibles y mi pancita no está como para experimentar.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Raíces

A veces las cosas llegan sin esperarlas.

De lo que más echo de menos al vivir en España es no poder comer platillos mexicanos.
Me las he arreglado para preparar algunos, pero ya me habia resignado a no volver a saborear otros, como el pozole, las enchiladas y el tatemado, por no conseguir los ingredientes necesarios.

Este sábado hastiada de comer patatas bravas por enésima vez, se me ocurrió experimentar con las patatas arrugadas con mojo picón (una receta tradicional de las islas Canarias que por cierto yo nunca habia probado)
Nada más probarlas me dí cuenta qe el mojo picón sabe muy parecido al adobo del tatemado; así que guardé todo lo que sobró, al dia siguiente le puse de todas las especias que tenía en la cocina, sobre todo mucho pimiento dulce picante y tarán.. me quedó exactamente igual que el tatemado que hacen en Colima.

Solo espero que cuando lo quiera volver a hacer recuerde qué fué todo lo que le puse.

Siempre he pensado que esta necesidad de comer platillos mexicanos no es solo por el antojo, sino que es una necesidad psicológica de revivir lo conocido. Nuestra historia, nuestras raices y nuestra familia son puntos de referencia que nos dan seguiridad porque sientes que perteneces a algo. Y cuando estás en un sitio donde todo es nuevo: no hay una calle, un sabor o un rostro que sientas que son parte de tu historia, hay que buscarse los medios para sentirse en casa.
Y simplemente al comer tacos, tatemado o sopes, puedo cerrar los ojos e imaginar que estoy en el comedor de mi casa, rodeada de mi familia y comiendo algo preparado por mi mamá.

Tal vez sea por eso que ultimamente me ha dado por tejer tantos cactus, este es el ultimo que tengo terminado:

El patrón del cactus está en el Recetario